De las implicaciones conceptuales y operativas: Estrategia Pedagógica

El término estrategia es definido por Ronda (2002:2) como una herramienta de dirección que facilita procedimientos y técnicas con una plataforma científica, que empleadas de manera reiterada y transnacional, contribuyen a lograr una interacción proactiva de la organización con su entorno, colaborando en lograr efectividad en la satisfacción de las necesidades del público objetivo a quien está dirigida la actividad de esta.

Ahora bien, partiendo del objeto de estudio de la pedagogía, ésta se ocupa de la educación conscientemente organizada y orientada a un fin, la que se ofrece en la escuela-institución y en otras formas de organización con carácter “extraescolar” y extra-docente. Vale decir, la pedagogía se refiere a una educación deliberadamente conceptualizada y definida hacia un fin en particular. En consecuencia, requiere de un plan de acción.

Desde ese punto de vista Esteban y Zapata (2008:1) apuntan que el concepto de estrategia implica una connotación finalista e Intencional. Toda estrategia ha de ser un plan de acción ante una tarea que requiere una actividad cognitiva que implica aprendizaje. No se trata, por tanto, de la aplicación de una técnica concreta, por ejemplo, aplicar un método de lectura. Se trata de un dispositivo de actuación que implica habilidades y destrezas –que el aprendiz ha de poseer previamente- y una serie de técnicas que se aplican en función   de   las   tareas   a   desarrollar. Quizás   lo   más   importante para que haya   intencionalidad, es la existencia de conciencia sobre la situación que se ha de operar (problema a resolver, datos a analizar, conceptos a relacionar, información a retener, entre otros); en este caso,  se tiene una situación caracterizada por  la presencia de insuficiencias  en los estudiantes,   en su forma de vivir y convivir con los demás y a través de una estrategia pedagógica se pretende transformar una realidad socio cultural en otra. Esa otra realidad, implica que los conocimientos previos que soportaban el bagaje de conocimiento de los estudiantes se ajusten al deber ser pedagógico. En el sentido de que los modos de actuación pedagógicos del estudiante realmente coadyuven a un desempeño profesional eficaz y contribuyan a su auto perfeccionamiento constante.

No obstante, se entiende que además de los conocimientos previos de los estudiantes y las relaciones entre los elementos que componen los materiales de aprendizaje, se hace necesario contar con una acertada comunicación y un liderazgo activo por parte del docente-investigador, para que ocurra el logro de aprendizajes significativos, es decir, un aprendizaje comprensivo y aplicado a situaciones académicas o de la realidad cambiante. Su acción debe ser planificada para que genere los efectos transformadores deseados. Al respecto, Fuentes y Álvarez (1998) citados por Ortiz (2009:60), aportan que el valor de la comunicación está dado en que es justo a través de ella, que las actividades adquieren sentido para los que las realizan, toda vez que se convierte en el medio que posibilita la construcción del conocimiento y en el sustrato de la creación de motivos e intereses.

 

Autores: Roselis Ariza Murillo, Mg Educación. Universidad de la Costa CUC.

David Antonio Yance Núñez   Mg Educación. Universidad de la Costa CUC.

Reinaldo Rico Ballesteros. Líder de Apropiación Social del Conocimiento. Universidad de la Costa CUC.

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