la IA como dispositivo para el aprendizaje y la evaluación formativa: Tensiones y retos

Introducción:

La Inteligencia Artificial (IA) ha sido objeto de numerosos debates en los últimos años, y se ha utilizado en una variedad de campos y aplicaciones, incluyendo el aprendizaje y la evaluación formativa. La IA es una tecnología que se ha desarrollado para imitar la inteligencia humana, lo que ha llevado a la creación de sistemas y dispositivos que pueden aprender y tomar decisiones. De allí, la pertinencia como intelectuales del oficio docente, de explorar el uso de la IA como dispositivo para el aprendizaje y la evaluación formativa, y analizar (Ejercicio interpretativo) las implicaciones filosóficas y éticas que esto conlleva.

Desarrollo:

En primer lugar, es importante comprender qué es la evaluación formativa y cómo funciona en el contexto educativo. La evaluación formativa se refiere a cualquier tipo de evaluación que se utiliza para “medir” el progreso de los estudiantes durante el proceso de aprendizaje, con el objetivo de proporcionar retroalimentación y apoyo para mejorar su rendimiento. Se utiliza para identificar fortalezas y debilidades en el aprendizaje, y para ajustar el proceso de enseñanza y aprendizaje para mejorar el logro de los estudiantes.

En el contexto de la educación, la IA se ha utilizado cada vez más como dispositivo para la evaluación formativa. La IA puede proporcionar retroalimentación a los estudiantes de manera rápida y precisa, lo que les permite identificar áreas en las que necesitan mejorar y tomar medidas para abordarlas. Además, la IA puede analizar grandes cantidades de datos de evaluación para identificar patrones y tendencias, lo que puede ayudar a los educadores a comprender mejor las necesidades y fortalezas de los estudiantes y adaptar su enseñanza en consecuencia.

Sin embargo, el uso de la IA en la evaluación formativa también plantea importantes preguntas filosóficas y éticas. Una de las preocupaciones más significativas es la cuestión de la objetividad y la imparcialidad. La IA se basa en algoritmos y modelos matemáticos, y estos algoritmos pueden ser tan imparciales como sus diseñadores y programadores. Si los datos de evaluación utilizados para entrenar los modelos de IA contienen sesgos o prejuicios, entonces estos sesgos pueden ser replicados por la IA en su evaluación de los estudiantes.

Otra preocupación importante es la cuestión de la privacidad de los datos. La IA necesita una gran cantidad de datos para funcionar de manera efectiva, y esto puede incluir información personal de los estudiantes, como sus nombres, edades, géneros, calificaciones y otra información confidencial. Si estos datos no se manejan adecuadamente, pueden ser vulnerables a la violación de la privacidad y el uso indebido.

Además, la IA puede tener un impacto en la experiencia de aprendizaje de los estudiantes. Si la IA se utiliza para proporcionar retroalimentación de manera exclusiva, los estudiantes pueden depender demasiado de la tecnología y perder la oportunidad de desarrollar habilidades importantes, como la capacidad de pensar críticamente y resolver problemas. También puede haber una preocupación de que la IA pueda perpetuar una mentalidad de «una talla para todos», en la que se espera que todos los estudiantes aprendan de la misma manera y al mismo ritmo.

Por último, la cuestión de la responsabilidad y la rendición de cuentas es importante en el uso de la IA en la evaluación formativa. Si la IA se utiliza para tomar decisiones importantes sobre los estudiantes, como su capacidad para avanzar de curso o para recibir una beca, entonces es importante que haya un sistema claro de responsabilidad y rendición de cuentas en su lugar. Los educadores y diseñadores de sistemas deben ser capaces de explicar cómo se toman estas decisiones y proporcionar pruebas de que el proceso es justo e imparcial.

En última instancia, el uso de la IA como dispositivo para el aprendizaje y la evaluación formativa plantea importantes preguntas filosóficas y éticas que deben ser consideradas cuidadosamente. Si bien la IA puede proporcionar beneficios significativos, también debe ser implementada de manera responsable y ética, con medidas para abordar preocupaciones como la privacidad de los datos, la objetividad y la imparcialidad, y la responsabilidad y rendición de cuentas.

Debemos reflexionar sobre los efectos que el uso de la IA en la educación puede tener en la sociedad en general. ¿Puede la IA ayudar a reducir la brecha educativa entre los países desarrollados y en desarrollo? ¿O puede crear una brecha aún mayor, en la que los estudiantes que tienen acceso a tecnología de vanguardia tienen una ventaja significativa sobre aquellos que no lo hacen?

Además, es importante considerar cómo la IA puede afectar la forma en que pensamos sobre la educación y el aprendizaje en general. ¿Es posible que la IA pueda proporcionar una forma más eficiente y efectiva de evaluar el aprendizaje, o hay aspectos del aprendizaje humano que no pueden ser replicados por la tecnología?

En última instancia, el uso de la IA como dispositivo para el aprendizaje y la evaluación formativa plantea preguntas importantes sobre la relación entre la tecnología y la educación, y sobre cómo podemos diseñar sistemas de IA responsables y éticos que beneficien a los estudiantes y a la sociedad en general.

Autores:

Ana María Miranda Tapias. Docente de la Institución Educativa Departamental de Básica y Media San Antonio Cerro San Antonio Magdalena.

Reinaldo Adolfo Rico Ballesteros. Líder Apropiación Social. Universidad de la Costa.

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