La negligencia emocional

La negligencia emocional: un desamparo en el mundo afectivo del niño

La negligencia emocional, una forma de maltrato infantil que se caracteriza por la incapacidad de los tutores para satisfacer las necesidades básicas afectivas del menor, tiene un impacto profundo y devastador en su desarrollo. A diferencia del maltrato físico, cuyas marcas son visibles, la negligencia emocional deja cicatrices invisibles que pueden marcar a un niño para toda la vida.

Comportamientos que configuran la negligencia emocional

Si bien la negligencia emocional tiene raíces en el mismo seno de la familia, no menos cierto es que esta también se evidencia en las escuelas e incluso se nutre en la interacción cotidiana con comportamiento como:

 Rechazo y degradación. En esta dimensión pueden verse manifestaciones de insultos, burlas, humillaciones y la constante comunicación de que el niño no es querido o no es valioso, se permea bajo esta lógica la estigmatización de un estudiante e incluso a un grupo con una etiqueta.

Amenazas e intimidación: Suele aparecer como dispositivo previo para la escucha, la disposición de aquello que se comunica y su consecuencia para la recepción del mensaje y ante el comportamiento de desatención, irrumpe la amenaza de castigar al niño o informar a sus padres e incluso abandonar a estos si no acogen lo que se comunica.

Aislamiento: Privar al niño de la oportunidad de interactuar con otros niños o adultos, tanto dentro como fuera del entorno escolar y familiar.

Ignorancia: No responder a las necesidades emocionales del niño, ignorar sus intentos de comunicación y negarle afecto y amor.

Las consecuencias de la negligencia emocional

Las consecuencias de la negligencia emocional en el niño son devastadoras y abarcan todas las áreas de su desarrollo. Afectan su salud física y mental, su autoestima, su rendimiento académico y sus relaciones sociales.

Por ello no es gratuito que los niños que sufren negligencia emocional suelen experimentar: Baja autoestima, Depresión, Ansiedad, Miedo, Ira, Dificultad para expresar y regular sus emociones, Sentimientos de soledad y aislamiento; pero además de ello, a nivel conductual, también pueden evidenciar: Hiperactividad, agresividad, problemas de conducta, dificultad para seguir reglas, abuso de sustancias e incluso. comportamientos autodestructivos.

Es posible identificar en este tipo de estudiantes, ituaciones relacionas con un nivel académico que se ha de caracterizar por el bajo rendimiento, de igual manera, sus dificultades de aprendizaje, problemas de concentración y falta de motivación.

A nivel social, pueden tener: Dificultad para formar y mantener relaciones, problemas de comunicación, aislamiento social, rechazo por parte de sus pares, entre otras.

La importancia de la comprensión y gestión emocional en la educación

En este contexto, la comprensión y gestión de las emociones por parte de los profesores juega un papel crucial en la creación de un ambiente de aprendizaje positivo y enriquecedor para los niños que han sufrido negligencia emocional.

Los profesores que son conscientes de sus propias emociones y pueden regularlas eficazmente tienen una mayor capacidad para: Establecer relaciones empáticas con sus estudiantes, generando un clima de confianza y apertura en el aula, donde los niños se sienten seguros para expresar sus emociones y necesidades.

En igual sentido está el hecho del profesor en la expresión de emociones positivas, como la empatía, la comprensión y el apoyo, pues estas, ayudan a crear un ambiente de aprendizaje motivador y alentador para los niños, con lo cual se ha de abordar los desafíos y conflictos, pues desde ese ámbito los profesores pueden resolver conflictos de manera efectiva y promover la resolución de problemas y el trabajo en equipo entre los estudiantes. Lo anterior, permite al profesor, reconocer y abordar las emociones negativas. como el estrés o la ansiedad y con ello.  puede ayudar a mitigar su impacto en el rendimiento académico y en el bienestar emocional de los estudiantes.

La negligencia emocional es un problema grave que tiene un impacto profundo en el desarrollo de los niños. Los profesores pueden jugar un papel crucial en la ayuda a estos niños al crear un ambiente de aprendizaje seguro, positivo y enriquecedor donde puedan aprender y crecer emocionalmente.

Ana Maria Miranda Tapias. Mg Educación Universidad de la Costa. Institución Educativa Departamental Rural de Cantagallar (Piñón Magdalena)

Reinaldo Rico Ballesteros. Mg Educación. Docente tiempo completo Universidad de la Costa. Docente Institución Educativa Distrital Ondas del Caribe Santa Marta.

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