La tecnología en el aula

Alberto Linero Gómez

Profesor Universidad de la Costa

La tecnología ha transformado las rutinas, dinámicas y prácticas de los seres humanos. Hace que su manera de entender, juzgar y sentir este mediada por las lógicas de la tecnología que van más allá de las maneras aristotélicas en las que se ha construido la vida en los países occidentales. La penetración de la tecnología en la vida cotidiana se expresa en la manera como se hace presente en las aulas de clase. Es un hecho fehaciente: hoy no se puede educar sin las herramientas tecnológicas, ellas además de mejorar los niveles de motivación de los estudiantes, facilita el aprendizaje.

En este contexto analizo los resultados del VII estudio global sobre el uso de la tecnología en la educación:

  1. El dispositivo más usado en las aulas colombianas es el teléfono celular (Aunque bajó de 56% a 34%) lo cual nos reafirma en que el aula no es, y no puede ser, un paréntesis de la vida cotidiana. Este dispositivo es el aparato tecnológico que más usan los niños, niñas y adolescentes colombianos en su cotidianidad para comunicarse, juntarse y divertirse, entonces es apenas coherente que sea el que más usen para participar del proceso enseñanza-aprendizaje. Esto implica que las acciones docentes deben asumir el teléfono celular como un aliado y no como un enemigo en el aula de clase. Volverlo cada vez más una mediación pedagógica ¿Cómo enfrentar la necesidad de desconexión que se requiere para no perder los aportes de los encuentros y la vida fuera de las pantallas?
  2. La desigualdad social es un obstáculo grande para el uso de la tecnología en el aula. Todavía hoy sigue siendo la conectividad el mayor reto. Aquí se requiere hacer todas las presiones al estado para que pueda haber una conectividad mayor.
  3. La pandemia aceleró y hasta impuso la modalidad de enseñanza on-line en un 80% de los centros educativos colombianos, por lo cual una de las dificultades es la falta de formación de los docentes para aprovechar la tecnología como mediación tecnológica y constatar la desadaptación de los currículos. No se trata simplemente de creer que la tecnología es un instrumento más de los que se usan en el proceso de enseñanza-aprendizaje (como tableros, marcadores, etc.) sino de una mediación que implica una reconstrucción de algunos elementos de la lógica del proceso como tal. La simultaneidad, la casi infinita posibilidad e información, las imágenes en movimiento, etc. le exigen al proceso educativo unas habilidades diferentes a las que se necesitaban anteriormente. Por ejemplo, en las comunicaciones tecnológicas se prioriza la rapidez antes del contenido, esto se ve en el uso de íconos que puede verse en deficiencias en la ortografía. De hecho, todavía en estos momentos el material digital sigue siendo un apoyo para el material físico (37%) ¿Las estrategias pedagógicas podrían pensarse al revés, es decir, que el material físico fuera el de apoyo? Entendiendo que todavía hoy la fuente principal es la información que está en internet y que no siempre tiene como objetivo principal el pedagógico.
  4. El ejercicio docente corresponde al propósito trascendente de estas personas, por eso a pesar de las limitaciones el 88% sigue motivado en su trabajo. Lo cual muestra que se entiende el ser maestro como una vocación y no propiamente como un simple oficio. Tanto que el aprendizaje de las herramientas digitales en su mayoría es una decisión personal del docente, es por su propia iniciativa.

Quisiera destacar la necesidad de entender la educación desde una visión integral, donde se compaginen la apropiación de conocimientos, el desarrollo de las habilidades cognitivas con la educación emocional y el desarrollo de las habilidades socioemocionales. Lo cual le permita hacerse cargo de su vida, para ello es necesario propiciar el aprendizaje autónomo. En el perfil docente es necesario destacar la innovación y la creatividad, así también como el liderazgo que promueva un desarrollo integral del estudiante.

 

Vistas 1.355