Sistematización de experiencias educativas

La multiplicidad de interpretaciones que demanda hoy por hoy un individuo para comprender el mundo social, político, cultural y económico, exigen formar y moldear ciudadanos con habilidades y competencias para entender, interactuar y tomar decisiones en diversas situaciones que se presentan, Algunas de ellas, se caracterizan por reconocer los aprendizajes que están relacionados íntimamente al que hacer docente y al impacto de estas sobre las prácticas educativas, dichas experiencias juegan un papel importante en el desarrollo, análisis y sistematización de las practicas lo cual exige, la toma de decisiones reflexivas y fundamentadas sobre las técnicas, recursos, actividades, métodos, y formas de desarrollar el  trabajo en el aula, en beneficio y correspondencia a los aprendizajes de todos los estudiantes.

Para algunas instituciones educativas que, por iniciativa propia o exigencia de los reglamentos establecidos por los entes de control, han involucrado dentro de sus proyectos un componente primordial o una línea de «sistematización de las experiencias” lo cual permite analizar las prácticas de aula, documentar, recuperar y comunicar lo aprendido en ellas y por consiguiente producir conocimiento desde la práctica. Es de vital importancia, ante todo, entender y comprender la sistematización como un proceso permanente y constante de generación de conocimientos, correlacionando e identificando los espacios para la reflexión, análisis y seguimiento, propios de todo trabajo organizado y sistematizado.

En algunos escenarios, se asume y se referencia la sistematización como llenar «formatos» que informan sobre la operación de tareas y roles institucionales a seguir. En otros casos, la sistematización se limita a un momento final de los proyectos donde se ordenan, se clasifican y se describen las acciones realizadas y a seguir, para luego divulgarlas a través de encuentros o momentos presenciales y/o virtuales, con el fin de dar a conocer dicho trabajo.

Estas formas de ejercer y de entender la sistematización no favorecen ni contribuyen a generar y potencializar nuevos conocimientos sobre las experiencias educativas vividas y mucho menos aportan a la construcción teórica sobre el ámbito temático en el que se suscriben; tal situación obstruye e impide cualquier posibilidad de interpretación y reflexión más profundas.

En la actualidad la sistematización de experiencias educativas toma una connotación importante desde el punto de vista de la investigación, debido a que permite y visibiliza una mirada reflexiva, critica y de interpretación de una o varias experiencias que, a partir de su categorización y construcción teórica, descubre la secuencia de los procesos, como también los factores que intervienen en él.

En el artículo titulado “La sistematización de experiencias: producción de conocimientos desde y para la práctica”. De Barnechea García M, Morgan Tirado ML. Expresa que la “sistematización es la reconstrucción y reflexión analítica de una experiencia mediante la cual se interpreta lo sucedido para comprenderlo; por lo tanto, esta permite obtener conocimientos consistentes y sustentados, comunicarlos, confrontar la experiencia con otras y con el conocimiento teórico existente, y así contribuir a una acumulación de conocimientos generados desde y para la práctica” en ese sentido el ejercicio de la sistematización se concibe en tres momentos; apropiación de experiencias, contribución  a mejorarlas y favorecer  a un dialogo preciso y pertinente entre los actores de los procesos educativos. No olvidando que ésta se materializa al hacer sus conocimientos y aportes comunicables, los cuales se producen en la generación y producción de proyectos y propuestas de intervención con el fin de transformar la realidad.

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