El trabajo por proyectos una alternativa emergente

En la actualidad abordar el tema sobre la enseñanza y aprendizaje depende de múltiples factores que inciden en cada uno de los procesos académicos y que se relacionan para afrontar, los desafíos que hoy por hoy la educación demanda. La preocupación hacia la incorporación de nuevas metodologías, al mejoramiento de la práctica, de los procesos de enseñanza con relación al manejo de las actitudes, emociones, creencias y características suscitan un interés que subyace en la necesidad de adaptar nuevas formas de trabajo que se  prioricen el aprendizaje de los estudiantes.

En este sentido unos de los escenarios de innovación educativa que toma fuerza es el “trabajo por proyectos”, como un camino que potencialice al desarrollo y la adquisición de competencias y habilidades puntuales, que le permitan al educando la integración de los conceptos con la práctica, la activación de los conocimientos previos, la  reflexión y el análisis como un mecanismo para comprender, conocer y entender la realidad, establecimiento objetivos de aprendizaje y desarrollando pensamiento crítico para la construcción de conocimientos a partir del intercambio de ideas. Todo esto con el fin de trascender y cambiar esquemas para facilitar y empoderar al estudiante de su propio proceso de aprendizaje.

Respecto a este tipo de intervenciones Díaz Barriga (2003) en su artículo. “Cognición situada y estrategias para el aprendizaje significativo” expresa “los proyectos incluyen actividades que pueden requerir que los estudiantes investiguen, construyan y analicen la información que coincida con los objetivos específicos de la tarea”. No obstante, ello no debe entenderse solo como participación activa del estudiante, ni con la mera transmisión de contenidos librescos, si no; brindando así la posibilidad de interactuar en una línea bidireccional con el maestro, siendo el un canalizador de emociones de todas esas experiencias de aprendizaje que se susciten dentro del aula, permitiendo así una retroalimentación constante, en la que tanto el estudiante como el profesor intercambian roles para crear un diálogo en ambas direcciones.

Desde la perspectiva investigativa los “trabajos por proyectos”, demandan una conexión con la praxis educativa, de tal manera que los docentes cuenten con las herramientas y los mecanismos esenciales para trasformar y potencializar sus encuentros, sin embargo para  que el maestro se apropie de esta metodología es primordial el diseño instruccional de guías y actividades, que contribuyan al desarrollo de competencias, para que a su vez se establezcan en opciones de posibilidades en  busca de dar respuesta a las exigencias del nuevo siglo, y que conduzcan  a mejorar las prácticas para la enseñanza y el aprendizaje.

Al respecto, Posner (1998), menciona que “el enfoque de proyectos puede abarcar al currículo y a la enseñanza de manera conjunta, pero lo importante es que esté organizado alrededor de actividades desde una perspectiva experiencial, donde el alumno aprende a través de la experiencia personal, activa y directa con el fin de reforzar y asimilar el aprendizaje cognitivo” (Citado en Diaz Barriga, 2003, p. 10).

A partir de esta realidad surge la necesidad de conocer como las instituciones asumen el reto de una enseñanza distinta, con un enfoque colaborativo, asumiendo roles y brindando espacios de análisis y reflexión, donde se prepare al estudiante para un mundo cambiante priorizando la adquisición de un conocimiento social, propio (actitudes) y de habilidades más complejas.

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