La Construcción Social de los Deseos

Jader Igirio Tesillo

Profesor Universidad de la Costa

Un agente de socialización que usa universos simbólicos para reinterpretar y modificar las construcciones sociales son los medios de comunicación , creando productos de la conciencia humana que, por su misma naturaleza, se presentan como totalidades maduras e inevitables. En este caso la legitimación de los productos de la externalización humana, para convertirlos en códigos compartidos tiene como fin el hecho externo y coercitivo del consumismo.

El interés de los medios de comunicación social es vender productos y socializar a los individuos de tal modo que lleguen a ser deseosos consumidores. Por tanto, los social media tienen un rol fundamental presentando a los actores sociales una serie de valores, creencias, normas y comportamientos que promueven un estilo de vida de consumo (Croteau y Hoynes, 2015 p.328).

A través de la publicidad y la oferta de la programación los social media ayudan a definir los gustos y los deseos de la población. Los publicistas conocen a la perfección que los seres humanos se mueven por su emocionar, por eso se han convertido en creadores de deseo y cumplen esta función de manera muy eficaz. Son tan hábiles en la producción de deseo que las personas sobre las cuales actúan acaban convencidas de que su deseo es espontáneo y natural, y no de que son los otros los que consiguen que deseen (Ferrés, 2008 p.63).

La institucionalización de esos deseos se realiza a través de los tres momentos dialécticos de la realidad social (externalización, objetivación e internalización), los cuales no ocurren en una secuencia temporal, están presentes en el proceso de socialización, porque ser miembro de la sociedad es participar en su dialéctica. El proceso de externalización se refiere al hecho de que las instituciones son percibidas por los individuos como si tuvieran una realidad propia y ejerciendo una presión externa sobre él. Dado que las instituciones existen como una realidad separada del individuo, éste no puede comprenderlas por introspección: debe salir a conocerlas, porque es una necesidad antropológica ya que el hombre se externaliza en actividades y crea su propio mundo. La objetivación, por su parte, es el proceso por el cual los productos externalizados de la actividad humana alcanzan el carácter de objetividad, se realiza por medio del lenguaje e implica que los productos de la externalización humana pasan a un código compartido. Por último, la internalización se efectúa cuando el mundo social objetivado vuelve a proyectarse en la conciencia durante la socialización, es cuando la subjetividad del otro se vuelve aceptable para el individuo y se logra mediante la inducción amplia y coherente de un individuo en el mundo objetivo de una sociedad o en un sector de él (Berger y Luckmann 2003 p.164).

Según René Girard (2006) los deseos humanos no son generalmente autónomos, sino derivados, pues su génesis procede menos de los criterios del sujeto deseante que de los condicionantes exteriores determinados por la esencia mimética del ser humano. El deseo siempre es deseo según el otro, lo que implica una voluntad de ser ese otro. Esto quiere decir que los deseos no se originan como apetencias sueltas en el fondo fijo del ánimo del ser humano, sino que el deseo está determinado por la interacción del sujeto en sociedad, cuando un individuo entra en contacto con otros, entonces experimenta que hay entre sus posesiones algo que también desea de la misma manera que ellos. Por tanto, imita su deseo por algún objeto que ya es de su pertenencia y del cual quiere apropiarse. Inmediatamente ese deseo se transforma en una necesidad que busca ser satisfecha a través del medio que esté más a la mano.

Referencias

Berger, P. y T, Luckmann. (2003). La construcción social de la realidad. Argentina: Amorrortu Editores.

Croteau, D. y W. Hoynes. 2015. Sociologia Generale. Temi, concetti, strumenti. Milano: McGraw-Hill Education.

Ferrés, J. (2008). La Educación como industria del deseo. Barcelona: Editorial Gedisa.

Girard, R. (2006). Literatura, Mímesis y Antropología. Barcelona: Editorial Gedisa.

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