Los Social Media y los Deseos

Jader Igirio Tesillo

Profesor Universidad de la Costa

Los deseos que se imitan surgen en función del proceso de socialización en que se halle el individuo y según los sistemas de representación propios del momento de su biografía. La evolución psíquica de cada persona va determinando el tipo de deseo mimético que se genera en cada sujeto. Ahora bien, en cuanto a los sistemas de representación es muy importante el escenario del deseo en el que los sujetos se mueven en cada época y cultura. René Girard (2006) cuenta cómo descubrió el deseo mimético en la obras literarias, especialmente en Cervantes. En el Quijote queda expresado con total claridad la dimensión adquirida de los deseos, transmitidos por la influencia objetivadora de la realidad que ejercen los medios de comunicación a la mano, en este caso la literatura. Comentando un pasaje del Quijote, Girard (2006) entiende los deseos adquiridos de este modo:

“Desta misma suerte (cuenta Don Quijote), Amadís fue el norte, el lucero, el sol de los valientes y enamorados caballeros, a quien debemos de imitar todos aquellos que debajo de la bandera del amor y de la caballería imitamos. Siendo, pues, esto ansí, como lo es, hallo yo, Sancho amigo, que el caballero andante que más le imitare estará más cerca de alcanzar la perfección de la caballería. Don quijote ha renunciado, en favor de Amadís, a la prerrogativa fundamental del individuo: ya no elige los objetos de su deseo; es Amadís quien debe elegir por él. El discípulo se precipita hacia los objetos que le designa, o parece designarle, el modelo de toda caballería. Denominaremos a este modelo el mediador del deseo. La existencia caballeresca es la imitación de Amadís en el sentido en que la existencia del cristiano es la imitación de Jesucristo” (p.6).

Los social media, entonces, son mediadores del deseo y en la posmodernidad transmiten objetivaciones sociales globales, ya no crean significaciones totalizadoras para un pequeño grupo de individuos, sino para todo el género humano como una sociedad mundial. En el momento de la historia, precedente al uso de los social media, el mero acceso a las obras literarias, como las de Dante, Shakespeare o Miguel de Cervantes, eran las fuentes de representación de los deseos de los individuos, el universo simbólico que legitimaba las interacciones sociales, los valores y los roles, se creaba y se transmitía a través del lenguaje literario, proponiendo objetivaciones sociales que se internalizaban para que el individuo pudiera ser reconocido como miembro de una colectividad.

En este siglo se hace necesario pensar que el deseo mimético no se experimentaba de la misma forma que en los años anteriores a 1937, cuando no existían las transmisiones regulares de televisión, en esta época había un total desconocimiento de lo que podía poseer una persona al otro lado del mundo. Pero después de este año, la humanidad pudo ver lo que en otras partes del mundo había y esa intersubjetividad global generó deseos de formas de vida, de vestir, de actuar, como lo hacían en otras culturas muy lejanas, las cuales se fueron institucionalizando globalmente, a través de los social media. Vattimo (1990) considera que la sociedad en la que vivimos es una sociedad de la comunicación generalizada, la sociedad de los social media. En ella el hombre posmoderno se empieza a abrir camino a un culto cada vez más intenso por lo nuevo y lo original que no existía en épocas anteriores. Para las cuales la imitación de los modelos constituía un elemento de extrema importancia.

Referencias

Girard, R. (2006). Literatura, Mímesis y Antropología. Barcelona: Editorial Gedisa.

Vattimo, G. (1990). Posmoderno ¿una sociedad transparente?. Barcelona: Editorial Gedisa.

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